
En muchas ocasiones, la duda surge antes que la propia decisión de empezar una terapia por videollamada: no va a ser lo mismo o me costará abrirme a través de una pantalla. ¿Y si en realidad no me sirve a mí?
Son dudas frecuentes y tienen lógica. En este artículo no te vamos a decir que la terapia online sea mejor que la presencial o peor. Es distinta. Te va bien a mucha gente y a otra no tanto. Lo que sí que podemos hacer es contarte qué se sabe hasta ahora y darte criterios para que seas tú el que decida.
Lo que dice la investigación
La pregunta de si la terapia online funciona lleva mucho estudiándose y hay una respuesta bastante asentada en algunos problemas en concreto.
De hecho, en un metaanálisis del año 2018 se reunieron 20 estudios que comparaban la terapia cognitivo conductual por internet con la terapia en consulta. El resultado fue que las modalidades tenían efectos equivalentes. La diferencia entre una y otra era prácticamente cero.
Conviene leer el dato con cuidado porque los propios autores señalan que tiene un límite. La equivalencia está bien documentada, sobre todo en temas con ansiedad, depresión y algunos trastornos en concreto. Para muchos otros sencillamente no hay comparaciones.
Hay una condición que aparece en todos los estudios: cuando hablamos de terapia con un profesional cualificado y nunca con una aplicación ni con ejercicios o un programa autodidacta.
Así que la respuesta honesta no es la terapia online funciona o no funciona. Es para varios de los motivos por los que la gente pide ayuda y con un terapeuta detrás, un terapeuta cualificado, los resultados son comparables a los de ir a una consulta. Los datos están ahí.
¿Cuándo la terapia online encaja bien?
Más allá de todos estos estudios hay muchas situaciones en las que la modalidad a distancia no es un sucedáneo más, sino una opción que mejora todo.
Cuando el problema es la agenda. Quitar el desplazamiento convierte una sesión de dos horas y media en una de 45 minutos. Hay mucha gente que había dejado de ir a terapia por falta de tiempo y gracias a esta opción puede retomarla.
Cuando vives lejos de donde está el profesional que buscas, en caso de que necesites a alguien con una formación concreta, por ejemplo, sexología, la oferta de tu ciudad puede ser corta o incluso inexistente. La forma de hacerlo online es una limitación. Es una forma de hacer que esta limitación desaparezca.
Cuando salir de casa cuesta mucho. Hay ciertos cuadros, como los de ansiedad, agorafobia, episodios depresivos, en los que el trayecto a consulta puede ser justamente la barrera que impide empezar. Empezar desde casa puede permitir arrancar mucho antes y en algunos casos trabajar después precisamente esa dificultad asociada.
Cuando tu vida se mueve demasiado, desde cambios de ciudad a trabajos con viajes o estudios fuera. Esa continuidad del proceso deja de depender de un código postal.
Cuando hablar cuesta menos desde tu propia casa. No le pasa a todo el mundo, pero a mucha gente le resulta mucho más sencillo contar algo difícil desde su salón o su cuarto que ir a un despacho en concreto.
En Tu Faro trabajamos online, ansiedad, autoestima, duelo y cambios vitales, además de sexología, terapia afirmativa LGTBIQ+ y acompañamiento a adolescentes.
¿Cuándo conviene más la terapia presencial?
Esto es lo que casi nunca te van a contar en una web de un centro que atiende online. Nos parece más útil decírtelo y ser sinceros.
En caso de que estés en una crisis aguda, hay un riesgo para tu vida o para la de alguien, la vía no es pedir cita y esperar. Es llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida disponible las 24 horas del día, o bien al 1-1-2. La terapia online o presencial viene después y se suma, no sustituye esto. Recuérdalo.
Si el cuadro necesita un seguimiento médico estrecho, en ciertos trastornos de la conducta alimentaria, con compromiso físico, dependencias con síndrome de abstinencia o cuadros psicóticos en fase activa, es necesaria una coordinación con psiquiatría y a veces una supervisión más presencial.
Si no tienes un espacio con privacidad. No todo el mundo tiene privacidad en su casa, aunque suene raro decirlo. Es el motivo práctico que más procesos online arruina. Una sesión en la que no puedes hablar en voz alta o en la que alguien puede entrar no funciona y si convives con más gente y no tienes una habitación donde cerrar la puerta durante una hora merece la pena resolver esto antes de empezar.
Si la tecnología te genera rechazo, si pelearte con la conexión te va a poner nervioso cada semana, el formato también puede jugar en contra.
En caso de que estés en alguno de estos casos, decírnoslo en la primera sesión no es un problema, va a formar parte de lo que hay que valorar. Y si vemos que lo que necesitas no te lo podemos dar, te lo diremos y te orientaremos.
¿Qué necesitas para empezar?
Mucho menos de lo que imaginas: una conexión estable, un dispositivo con cámara y, sobre todo, un sitio tranquilo donde puedas hablar siendo tú.
No hace falta instalar ningún tipo de software complicado ni tener conocimiento técnico. La sesión siempre va a durar lo mismo que la presencial y va a funcionar igual. Hablas, el profesional te escucha, te acompaña y trabajáis juntos.
Algunos detalles que ayudan más de lo que parece: unos auriculares, porque mejoran la intimidad y la calidad de sonido, conectarse cinco minutos antes por si acaso y tener a mano agua. En terapia es necesaria.
¿Cómo saber si encaja contigo?
No hay forma de saberlo de antemano si no lo pruebas. Pero hay una pregunta que suele dirigir la decisión: ¿qué te está impidiendo empezar?
Si lo que te frena es el tiempo, la distancia, la dificultad de salir de casa, la terapia online te va a resolver el problema.
Si lo que te frena es la duda de si vas a conectar con alguien a través de una pantalla, eso solo lo responderás cuando hagas una sesión. Y es una duda que tiene sentido.
La relación con el profesional es uno de los factores que más van a pesar en una terapia que funciona. Así que si no lo notas conviene decirlo pronto y cambiar.
En Tu Faro la primera sesión solo cuesta 24,50 euros, la mitad que una normal, precisamente porque sirve para esto, para conocernos, para contar qué te trae aquí y decidir juntos si tiene sentido seguir o no, todo sin permanencia y sin compromiso de continuar.
Reserva tu primera sesión online o escríbenos si prefieres preguntarnos algo.
